martes, 29 de diciembre de 2015

¡Navidad!

La Navidad es actualmente una costumbre muy consolidada de los cristianos, y también de los que no lo son.
Parece mentira que indagando en los orígenes de la Navidad te encuentres con que mucho antes de Cristo se celebraban fiestas parecidas que festejaban el nacimiento del "dios Sol". Además, ciertas gentes como los germanos y escandinavos adornaban un árbol (¿os suena?) de hojas perennes que simbolizaban el árbol del Universo o "Yggdrasil"

Y el rito navideño pasó por muchos estados a través de los siglos, aceptaciones y prohibiciones según la época y el contexto sociocultural, pero llegó hasta hoy en día. Y hoy en día, a veces uno se pregunta qué celebramos.


El Corte Inglés presume de que le gusta la Navidad en sus campañas publicitarias (normal, con todo lo que venden...), algunos compran regalos hasta hartarse, otros compran turrones y polvorones, otros comen hasta reventar, otros van a misa aunque no sean demasiado cristianos, se adornan las calles con luces, las casas...

Es como una especie de locura colectiva aceptada silenciosamente por todos. Pero supongo que hay más gente como yo que se pregunta, ¿realmente tiene un sentido todo lo que se hace?



Cuando uno tiene cierta experiencia y conoce los sentimientos y situaciones de algunas personas, ve cómo para algunas personas la Navidad está vacía de sentido, y también cómo a algunos incluso les llena de tristeza, por no poder vivirla como les gustaría o como la sociedad y costumbres en las que estamos inmersos nos han hecho creer que debemos vivirla.


¡Ojo! No quiero decir que la Navidad no tenga sentido. Lo tiene. Pero creo que ese sentido se lo da cada uno. La Navidad es un tiempo de ilusiones (no las materiales de los regalos sólo, también espirituales) en el que la gente debería plantearse propósitos para el año, y darse cuenta de lo bueno que tiene en la vida y de las personas queridas. Entonces sí que tiene sentido celebrar la Navidad y dejarse llevar por la locura colectiva.


Sin embargo, también existen personas que recuerdan a las personas queridas que desgraciadamente ya no pueden estar con ellos. La Navidad no sólo es celebrar, por muy triste que suene decir esto. También es recordar, mirar hacia tu interior, hacia el pasado, y saber mirar hacia el futuro con esperanza e ilusión renovada. Y esa ilusión no viene dada por tus regalos, ni por las comidas ni por las luces navideñas. Esa ilusión tiene que venir desde el interior de uno mismo.


Es en el interior de uno mismo donde renace el dios Sol, y donde crece renovado de energía Yggdrasil, el árbol de tu vida.


viernes, 18 de diciembre de 2015

Melancolía


Noches grises,
ensoñaciones claras
Espejismos tristes,
alma condenada

Luna llena,
sol mutilado
Pálida nube
que pasas a mi lado

Querer llorar
y reír
Querer vivir
y morir


Porque nada tiene sentido,
si la melancolía te ha afligido
Tú sólo puedes salir del abismo
o condenarte al ostracismo


sábado, 12 de diciembre de 2015

Tu soledad


Tu soledad, 
esa compañera especial
te acompaña
pero no siempre la verás

Tu soledad,
esa invisible enfermedad
te corroe
muy lentamente sin piedad

Tu soledad,
la que te da esa necesidad
de amar a alguien
aunque no lo hagas de verdad

Mas no todos
rinden culto a esa deidad,
a esa que tú
conoces bien: la soledad


lunes, 16 de noviembre de 2015

Tu Voz

Cuando intento dormir
resuena dentro de mi,
un susurro infeliz:
"Tú nunca estuviste aquí"