Sugestión,
mitificación,
ilusión,
regresión
Erotización,
autocompasión,
esclavización,
abominación
Objetivación,
purificación,
¿salvación?
sábado, 5 de noviembre de 2016
martes, 29 de marzo de 2016
Los puercoespines ateridos
"En un crudo día invernal, los puercoespines de una manada se apretaron unos contra otros para prestarse mutuo calor. Pero al hacerlo así, se hirieron recíprocamente con sus púas, y hubieron de separarse. Obligados de nuevo a juntarse, por el frío, volvieron a pincharse y a distanciarse. Estas alternativas de aproximación y alejamiento duraron hasta que les fue dado hallar una distancia media en la que ambos males resultaban mitigados"
Schopenhauer
Nunca había leído nada con lo que me hubiera sentido tan identificado, pero al pensarlo mejor me pregunté por qué no me había dado cuenta antes de que esa es nuestra manera habitual de funcionar en las relaciones humanas.
Es la misma historia de siempre. Cuando te hacen daño te separas de quien te lo ha hecho, pero pronto empiezas a sentir su ausencia y tu propia soledad, y ese "frío" te hace volver a querer a acercarte...
Gracias, Schopenhauer.
"It's better to feel pain than nothing at all"
sábado, 30 de enero de 2016
Todo cambia
No sé si te has dado cuenta de que nada de lo que te rodea es estable. Tu vida está en continuo cambio, desde que te levantas hasta que te duermes. Incluso mientras sueñas tú mismo estás sufriendo cambios: tu piel muda, algunas células mueren y otras se regeneran, las redes neuronales se consolidan absorbiendo la información que tu cerebro ha recibido durante el día...
¿Y qué hay de tu personalidad? ¿Acaso eres la misma persona que hace unos años? ¿Eres el mismo que serás dentro de 10 años? Hay quien dice que las personas no cambian. No sé si es cierto o no, pero sólo hace falta mirar dentro de uno mismo para descubrirlo. En lo que a mí respecta, creo que no soy exactamente igual que hace 5 años.
Unos cinco años atrás, no tenía los objetivos que tengo ahora en la vida. No tenía claro a qué me quería dedicar (y puede que cuando pasen los años cambie de opinión). Era inocente, tendía a ignorar los errores de las personas -hasta uno mismo se sorprende a veces de grandes errores que comete- y prefería pensar que las personas son buenas por naturaleza.
No había conocido el amor, tampoco había conocido su desengaño. Aún no había conocido a mi amor platónico, y todavía haría falta más tiempo para conocer a mi primer amor auténtico con el que mantuve mi primera relación sentimental. Fue entonces cuando me tiré al mar, convencido de que sabía nadar, y me ahogué. Me había convencido de que seríamos felices durante mucho tiempo. Nunca pensé que tragaría tanta agua por una persona.
Y ahora, aquí estoy. Divisando aquel horizonte lejano que dejo atrás, que me cambió y que sin embargo ahora me parece que vivió otra persona. Hace un tiempo todo eso pesaba sobre mí; ahora tengo la sensación de que eso no me puede retener. Tengo ganas de emprender nuevos proyectos, de mirar al futuro, de querer a las personas reconociendo sus virtudes y también sus defectos, y de volver a amar sabiendo y aceptando que me puedo volver a ahogar.
El horizonte está ahí para recordarnos de dónde venimos (y quienes somos), pero no para decirnos a dónde vamos (y en quien nos convertiremos)
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